San Lorenzo ganó la Copa Euroamericana

En el Nuevo Gasómetro, el local se impuso en la definición por 4-3 tras igualar sin goles. El juvenil arquero adivinó la intención de Tissone -que intentó picarla-, se quedó parado y desvió con el pecho la ejecución.

San Lorenzo sigue sacándole jugo a la Copa Libertadores que ganó el año pasado. No quiere dejar de codearse con los equipos europeos. Y después de la final del Mundial de clubes ante Real Madrid (antes había disputado un amistoso contra Milan), anoche recibió en el Nuevo Gasómetro a Málaga por la Copa Euroamericana. Y la ganó por penales.

El 11 de Edgardo Bauza, a menos de 48 horas de enfrentar a Gimnasia por el torneo local, fue el habitual suplente, una formación que apenas tuvo minutos de acción en la Copa Argentina. Por eso no sorprendió la falta de fútbol de San Lorenzo, que arrancó con la posesión de la pelota pero, de a poco, fue perdiéndola en manos del buen manejo del equipo español. Así el de Boedo se vio sin el balón, cuestión que no lo desespera ni le modifica los planes. Y menos aún en un encuentro que tuvo tanto de amistoso como de gris.

Poco para destacar tuvo esa primera parte para San Lorenzo. Apenas un par de intervenciones de Martín Rolle, ese enganche que se lució en la última temporada en Grecia y que quiere hacerse un hueco en el grupo. Sí, por el contrario, le quedaron algunas cuestiones en el debe. La mayor preocupación en esa mitad inicial quedó en el lateral izquierdo, en el que Ramiro Arias sufrió con las incursiones del interesante extremo marroquí Nordin Amrabat. Y un penal no cobrado por el árbitro por una clara mano de Fabricio Fontanini.

No cambió mucho la tónica en la segunda parte con la única diferencia de que Málaga ya no tuvo el monopolio absoluto de la pelota. Sin embargo el visitante se la arregló para aproximarse con algunos remates al arco de José Devecchi. Y el juvenil, uno de los grandes proyectos del puesto junto con Rodrigo Saracho (hoy en Olimpo), demostró que no le pesó la llegada del colombiano Alvaro Montero. En una cancha mojada eligió siempre la seguridad y la resolución sencilla, sacando los disparos hacia afuera. También tuvo ayuda de los palos en dos oportunidades. De esa manera las mayores emociones de un partido sin goles aparecieron en la definición por penales.

Allí se lució otra vez Devecchi, quien le tapó el tiro a Tissone -la picó- con el pecho. Enzo Kalinski selló el 4 a 3 final para sellar otro festejo internacional.

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